Hola a todos,
mi historia es como la de muchos otros galgos que como yo, fueron abandonados y dejados a su suerte en el campo. Mi suerte fue saber reconstruir el camino a mi casa en la provincia de Toledo. Sí, el camino a mi casa porque me abandonaron a muchos quilómetros de donde vivía,
Después de unos días de camino, atravesando carreteras y pueblos donde me tiraban piedras, conseguí llegar muy cerca de la que fue mi casa. No llegué a ponerme muy cerca, pero si lo suficiente para poder oír a mis hermanos dentro del corral, ellos eran mi único referente. ¿Qué podía hacer una galguita de casi 3 años solita por esos campos de Toledo?
Decidí instalarme cerca de la obra de un vecino y allí, una joven vecina de 15 años llamada Jenny, empezó a sacarme comida e intentar tocarme.
Por un lado yo quería dejarme tocar pero por otro me daba pánico recibir de nuevo un golpe. Jenny tenía que volver a su casa de Madrid y decidió ponerse en contacto telefónico con varias Asociaciones para pedir ayuda, afortunadamente habló personalmente con Galgos 112 quienes contactaron con un voluntario de la zona y se pusieron en marcha.
A los pocos días vi que llegaban dos coches, se bajaban tres personas y mientras yo observaba detenidamente una de esas personas, voluntaria de Galgos 112 en Madrid, se sentaba en el suelo y empezaba a reptar hacia donde estaba yo. Sus movimientos eran pausados y me hablaba con mucha dulzura... llevaba algo en una de sus manos, era un recipiente con algo que parecía delicioso en su interior. Se quedó a 2 metros míos, no me miraba, tumbada en el suelo, ponía la palma de la mano hacía arriba (creo que me indicaba que no me iba a pegar), me susurraba y me ofrecía comidita rica.
Parecía que llevaba buenas intenciones pero no sé, no me fiaba al 100%. Sin saber cómo, detrás mío apareció el vecino de la obra y comenzó a hablar con Mª José... pfff decidí irme hacia la zona de la obra y allí fue cuando, al verme acorralada, me vencí y me dejé coger. Mª José rápidamente me puso un collar lazo, me rodeó con una manta y me cogió en brazos; sus compañeros, un chico llamada José y una chica llamada Coti nos esperaban jubilosos. Me dejo lentamente en el suelo y empezaron a acariciarme como nunca nadie lo había hecho y ahí ya, empecé a relajarme porqué sabía que me esperaba una vida completamente diferente.
Hablaban y hablaban y de repente... Coti abrazó a José... este chico había decidido adoptarme. Me subieron en el coche, me ataron y caminito a casita... Ahí empezaron los cambios, me metieron en un lugar llamado cuarto de baño, me quitaron las garrapatas, me rociaron con un producto y me introdujeron en un lugar llamado bañera. Al principio me pareció extraño, pero... ummmm, qué gustito!!! el masaje con ese champú que olía bien, los mimos... ¿estaba soñando? pufff, José me daba un poco de miedo porque era un hombre pero, después de todo lo que estaba haciendo por mi... me rendí ante él y apoyé mi cabecita en su brazo y él me cobijó con su carita!!!! y para terminar el "spa"...el secado con toalla y caricias por doquier!!
A los dos días ya no me hacía nada en casa, seguía a mi amo por toda la casa y me he adaptado perfectamente.
Gracias a todos (Jenny, Galgos 112, José, Coti...) por haberme ayudado a saber qué es dormir en un sofá. Esto si que es vida :))

Pepa
Galga adoptada