
Mi historia comienza y termina como la de muchos de nosotros.
Hemos tenido la desgracia de tener unas aptitudes naturales que muchos mal llamados humanos, no han sabido aprovechar, y que nos han llevado a ser utilizados como un mero instrumento, sin darnos la oportunidad de demostrar la clase de compañeros que somos.
Por suerte, existen grupos de personas, que se han emprerrado en hacer ver a la gente el tipo de compañeros geniales que somos.
La historia de mi vida anterior no la voy a contar, entre otras cosas porque mi mami no ha querido indagar y conocer el tipo de calamidades que me tocaron pasar, prefiere no saberlas.
Lo que si sabe es que estaba en una protectora en Valencia, y que era uno de esos casos urgentes de buscar casa de acogida, ya que tengo leishmania y ya sabéis cual es el destino de los perros que tenemos esta enfermedad en las perreras.
Una amiga de mami (Susi), la puso en contacto con Maria, una de las voluntarias de Galgos 112 de la zona de Valencia, y la cosa se puso en marcha rápido. En una semana Maria me vino a buscar a la protectora, me puso un collar muy raro con una chapita y me envió de viaje hacia mi nueva vida.
Al día siguiente aparecí en Madrid, y allí me encontré con mi mami de acogida, que casi le da algo al verme lo huesuda y sucia que estaba (je,je, en el momento que me vió me cambió el nombre, pasé de llamarme Valeria a llamarme Amy, mi mami decía que se acordaba de la cantante al verme en ese estado...). Me fuí con ella a la oficina y me tiré toooodo el día durmiendo en una mullidita colchoneta.
Ya por la noche conocí lo que llaman hogar. Unos hermanos caninos (tres concretamente), a papi, que le decía a mami que estaba loca por meter un perro en ese estado en casa, y a mis dos hermanitos humanos que revoloteaban a mi alrededor.
Papi me dió un baño larguísimo con agua calentita y jabón de bebé para las heriditas que tenía en la piel, y aunque el agua no me hacía mucha gracia, me gustó tanto la sensación de estar limpita y oliendo bien, que después de meterme un buen atracón para cenar, me quedé dormidita toda la noche hasta la mañana siguiente.
Mi vida había cambiado.
Conocimos a Mª José, de Galgos 112 Madrid, y después de pasar una angustiosa visita al veterinario, ya que mami se asustó al pensar que no iba a salir conmigo de allí debido a mi estado, todo fué rodado.
Empezamos con mis tratamientos, comidas a tutiplén, mimitos por doquier, y juegos con papi... si,si, con papi, je,je, ¡¡treméndas juergas que nos pasamos jugando a que le mordisqueo el pie y él me coje el hocico y me hace cosquillas!!
Hacía mis visitas nocturnas a la habitación de los niños para acercarles el morrete mientras dormían, a subirme a la encimera de la cocina para robarle comida a mami, puesto que ya dejaron de dolerme las articulaciones... y por eso pasó lo inevitable...
A pesar de lo convencida que estaba mami que iba a tenerme en acogida, defendiendo a capa y espada su idea, pues al final faltó a su palabra y decidió adoptarme, ya que (que no se enteren mis hermanos caninos) me había convertido en su princesita. Habló con Mª José, tramitaron mi adopción, y pasé a ser uno más de la familia de forma legal, porque ya lo era desde el momento en el que entré por la puerta.
Y aquí estoy, tirada en una mullida colchoneta, calentita, mimada y viviendo una vida que desconocía. Aún pasamos por temporaditas en las que luchamos con los tratamientos contra la leishmania, pero aún estando tan malita como estoy, tengo una marcha impresionante, y siempre tengo esa mirada de esperanza y de amor que tanto le gusta a mi mami.
Tanto mi familia como yo, queremos agradeceros a tod@s la labor que desempeñáis, porque nosotros lo hemos tenido fácil para echar una mano, recibimos con los brazos abiertos a los seres maravillosos que tanto esfuerzo os cuesta capturar y a la vez liberar de esa vida de penurias, pero l@s que lucháis día a día por ellos sois vosotr@s, así que miles de gracias por ser como sois.
Y yo, Noemi, quiero mandar un abrazo especial a las tres personas que hicieron posible que tenga a mi Amy.A mi querida Susi por ponerme en contacto con Maria.A Maria por rescatar a Amy de una muerte segura y a Mª José,con la que más tiempo he compartido por confiarme a mi niña.Gracias chicas.
Siempre me suelo despedir con Un bassete, pero ahora me despido diciendo :
Un bassete y un galguete ;-)
Amy y Noemi