| Sat May 25 @10:00 - 01:00PM Stand solidario (A Coruña) |
| Sun May 26 Encentro anual (Madrid) |
| Sun May 26 Stand informativo (Manresa, Barcelona) |
| Sun Jun 02 @09:00 - 09:00PM 2ª Fira Animalista de Calella (Barcelona) |
My showlist
01.jpg
02.jpg
03.jpg
04.jpg
05.jpg
06.jpg
07.jpg
08.jpg
09.jpg
10.jpg
11.jpg
12.jpg
13.jpg

Lo último que recuerdo de mi vida anterior son unos faros acercándose a toda velocidad. Debía estaba buscándome la vida en la carretera de Osuna a Sevilla, que es donde me encontraron atropellada, casi muerta. Nadie sabía decirme de donde venía, ni que existencia llevaba.
Algún alma caritativa tuvo a bien el recogerme de la cuneta donde estaba muriendo y me llevó a un garaje. No sabía lo que hacer y me tuvo hasta que pudo contactar con mi ángel salvador: Marité.
Ella estaba cansada de estar todo el día trabajando y ayudando a otr@s galg@s como yo a salir adelante. Exhausta contestó al teléfono y en el momento que otras personas hubieran dicho: “No puedo más”, ella sacó fuerzas de flaqueza y vino a ayudarme.
Yo contaba con una fractura expuesta en mi pata y múltiples heridas a causa del atropello y el arrastre del vehículo que me arrolló. Tenía que ser intervenida con urgencia. Marité y José Luis me acogieron en su casa y atormentada por el dolor pasé mi primera noche en lo que llegaría a ser mi primer hogar.
Como soy negra, muy negra de color, Marité me bautizó con el nombre de Ónice. Luego me contaron que es una piedra del mismo color que mi pelaje. Además, mis cicatrices adquieren un color chocolate con el sol, así que todo el mundo quiere comerme a besos. Pero volvamos a mi pasado.
Al día siguiente me operaron. Como mi tibia y mi peroné estaban rotos y asomaban por mi piel tuvieron que quitarme trozos de huesos y unir las dos partes. Estaba tan desnutrida que no tenía carne para tapar las heridas de la operación, así que quedó el hueso expuesto y tenían que crecer mis músculos para recubrirlos. Eso suponían curas diarias y dolor. Un dolor terrible, agónico, que debía soportar día tras día, pero quería vivir.
Y el resto de mis heridas también dolían. Cada día curas y rabia. Rabia porqué no es que fuese una galga feliz que tuvo la mala suerte de ser atropellada. Si estaba sola, abandonada, con los espolones cortados, desnutrida, pesando 15 miserables kilos, sedienta y vagabundeando no era porqué lo hubiese elegido, no era porqué era traviesa y me escapé. Todo esto era porqué soy un@ de los muchísim@s galg@s maltratad@s diariamente en este país.
Los días posteriores a mi atropello transcurrían tranquilos, los demás perr@s con los que convivían en casa de Marité y José Luis no me molestaban y yo sólo quería un poco de tranquilidad. Descubrí un sofá ideal para dormir, descansar y morderlo bastante, todo sea dicho. Me resultaba molesto el collar isabelino y, durante las revisiones, radiografías, curas, análisis, inyecciones de factores de crecimiento, etc. me dejaba hacer estoicamente. Las agujas me impedían estar totalmente cómoda, pero aguantaba el suplicio y la incomodidad. De eso dependía tener 4 patas.
Me quitaron un trozo del hueso del hombro y otro trozo de la cadera para injertármelos donde no tenía hueso en la tibia, en la pierna, con un hierro muy largo.
Y a perro flaco todo son pulgas. La placa que me sujetaba la pierna me provocó una infección. Tuvieron que retirármela pero mi hueso estaba muy débil y no aguantó la presión de caminar.
A la semana se quebró y tuve que pasar nuevamente por el quirófano para ponerme una nueva placa que, para más inri, se rompió al mes. Total, vuelta al quirófano para ponerme fijadores externos y llevar más metal que la chaqueta de un heavy.
Y así estábamos pasando los días hasta enero de 2010. Un día sonó el teléfono y Marité, al colgar, se me acercó y me dijo que me habían encontrado una familia. ¡Caray! De no tener nada en este mundo a encontrar familia adoptante.
Marité me hizo subir al coche recogimos a su amiga Paqui y subió una compañera: Fortunata, una galguita joven llena de miedo que se me acercó asustada. “Tranquila”, le dije, “vamos a viajar pero no nos va a pasar nada. Me han dicho que tienen una familia para cada una de nosotras”
Haciendo mis necesidades en un área de servicio llegaron Helena y David para recogernos. Me despedí de Marité y subí, junto con Fortunata, a la furgoneta. De Sevilla a Barcelona es un viaje largo, muy largo pero estábamos cómodas. Once horas después conocí mi casa nueva.
Al día siguiente Fortunata fue recogida por su nueva familia. Así que empezamos a conocernos los tres, ganando confianza día a día y trabajando mi recuperación. Aún tuve que pasar dos veces por quirófano. Me quitaron los fijadores externos y, un mes después, la plaquita metálica que aún me quedaba. ¡Se acabó ser Galgocop!
En las primeras semanas iba guardando distancias. Me trataban como una reina, pero los recelos inconscientes de experiencias que no recuerdo, ni quisiera si pudiera, me hacían ser un poco prudente. Llegó el día de mi última operación y Helena también se quebró la patita, regresando a casa con muletas. ¿Tenía envidia?
En fin, que las dos convalecientes estábamos en el sofá y ella me llamó para que me acercase entre sus piernas. Hasta aquel día, sinceramente, no le hacía mucho caso por lo que os he explicado. Pero me di cuenta que no tan sólo era quien me mimaba y me daba de comer, si no que era alguien especial en mi vida. Así que me acerqué a ella y me estiré entre sus piernas para que me diese mimos. También hacía un frío del carajo y allí no veas lo calentito que se estaba.
Después de sanar mis últimas heridas comencé a caminar mejor. Sí, a veces cojeo todavía, sobre todo en los cambios de tiempo o en los terrenos muy agrestes, pero no veáis lo feliz que soy caminando o corriendo. Si me duele, pues a tres patitas más de lo común; si no me duele pues hago más la cabra.
La primera vez que jugué en mi nueva casa fue el día que robé unos pantalones de David y me dediqué a voltearlos y matarlos. ¡Qué cosas! en lugar de quitármelos me los dieron como mi primer juguete. ¡Los tenía en el bote!
Un día, jugando después de pasear me los miré fijamente. No sé hablar su idioma, pero me entendieron. Quería que se animaran para acoger a otr@s galg@s que también necesitan una familia para ser adoptad@s. Se plantearon si servirían para ello; así que tuve que mirarles de nuevo para decirles que yo les ayudaría, que enseñaría las normas de la casa a los otr@s galg@s que vinieran, y que jugaría con ell@s, después de dejar claro las jerarquías, ¡faltaría más!
Así llegó primero Valentino a casa (ex – Sheldon o, como decía David con voz de Pepe Isbert, Chenchooooo). Salió bien, claro, gracias a mí, por supuesto, por qué si fuese por esos dos… Menudo par.
Y como les gustó, me montaron en la furgoneta. Al día siguiente bajamos en un pueblo extrañamente familiar. Apareció Marité. Me sorprendí, pero como soy un poquito asquito, no le hice mucho caso.
Llegamos a mi antigua casa de acogida. Allí reaccione un poco al ver a José Luis y le meneé la colita. No mucho que no se emocionase. Pasé un par de días con antiguos compañeros de fatigas como Nero, y nuevas compañeras con un futuro de esfuerzo feliz como Esperanza.
Y al volver me dijeron que tenía que ayudar a César y a Juanita. ¡Ala! Dos galgos a quien mandar durante el viaje de vuelta, ¡mooola!
César se fue con su familia al poco tiempo. Juanita estuvo un poquito más porqué tenía que ser esterilizada y me tocó echar una mano en el post-operatorio y en hacerle coger confianza. Y casi sin descanso, cuando se fue Juanita llegó Emily.
Ahora vuelvo a estar solita con David y Helena. Vamos visitando ferias y stands con los compañer@s de Galgos112. Los hay tranquilitos, como Zeus, Tramuntana o Pícara; y los hay movidos como Huesitos, Selva, o Chico. Entre tod@s buscamos familias para galg@s y podenc@s que aún no han tenido nuestro cambio de suerte.
Me alegra llevar esta vida y me alegra ver como hay personas que conocen nuestra situación y nos ayudan. Y me alegra ver como personas, al conocerla, intentan aportar un granito de arena. Yo también lo hago ayudando a Helena y David en sus acogidas, y haciéndoles la vida más feliz. Son un poco tontícolas porqué lo único que les hago es menearles la colita al llegar a casa y me dejo mimar un poco; sin pasarse ¡eh!
Kiko Veneno hizo una canción un día que según David me viene como anillo al dedo y resume la importancia que tengo en sus vidas. Se llama “Negra” y su estribillo dice así:
A esa negrilla
La llevo en el corazón
La llevo en el corazón
Como un marcapasos
Ya se acabó el miedo al fracaso
La llevo en el corazón
Vosotr@s también podéis vivir una vida especial. Sólo tenéis que ayudarnos un poquito. ¡Adopta un Galgo!
Ónice, Helena y David

¡Hola família!
Hace mucho tiempo que queríamos mandar estas fotos para que nuestro galgo Fermín (antes Lolo) al que adoptamos hace 1 año saliera en vuestro apartado de "adoptados", pero nunca encontrábamos el momento y casi que nos alegramos porque ahora no sólo tenemos fotos de un galgo si no que desde hace 3 semanitas ya son 2 galgos los que ocupan un importante lugar en nuestras vidas y por supuesto también en nuestro sofá....
Hace un año que llegó Fermín (antes Lolo) a nuestras vidas, aún nos parece ayer cuando lo vimos subir las escaleras del portal junto con Mª Mercé y su marido Albert el día que nos lo entregaron. Estuvimos la noche anterior practicamente sin dormir, que largas se hicieron esas horas hasta que él cruzó la puerta de casa o lo que es lo mismo la puerta de nuestros corazones, de nuestras vidas, inundándolo todo con su imponente presencia y su tranquila energía. Llegó con 1 año aproximadamente de edad y queremos resaltar el gran trabajo previo que se hizo en su casa de acogida ya que Fermín no daba muestra alguna de miedos y/o ansiedades de ningún tipo, todo lo contrario era muy educado y respetuoso con nosotros y nuestro espacio; era y sigue siendo un amor de galgo. Un ser francamente muy muy especial.
Ahora vivimos en una casa con un terreno enorme pero que a Fermín se le queda pequeño cuando empieza sus espectaculares vuelos a ras de suelo, porque como buen galgo no corre, vuela bajito...
Tras este año de consolidación mútua y de estar todo en perfecto equilibrio decidimos darle a Fermín y a nosotros mismos una nueva compañera de vida, y hace tan sólo 3 semanitas, una bonita mañana de verano un rayito de sol se nos coló en el jardín, ese rayito es Lupe (antes Isolda), una preciosidad de galguita, de 3 meses y medio, de pelo dorado y desbordante de vitalidad. Es un libro en blanco, pero que ya ha empezado a escribir sus primeros capítulos. En tan sólo 3 semanas ya atiende perfectamente a su nombre, hace "casi.." todas sus necesidades fuera y defiende su jardín de todo aquél que pasa por delante de la casa como si de un Pastor Alemán se tratase, lo cierto es que nos regalan ambos un sinfín de risas día a día. Nos sentimos tan afortunados!...
En fín una vez más queremos agradeceros a todos los miembros de Galgos 112 y en especial a Mª Mercé y a su marido Albert la gran labor que haceis con estos seres tan especiales, gracias por procurarles a estos animales una vida mejor, nuestro compromiso al adoptar es ni más ni menos que justamente eso, proporcionarles una vida llena de estabilidad, equilibrio y mucho amor, lo que ellos nos devuelven a cambio es indescriptible...
Un fuerte abrazo,
Pedro, Neus, Fermín y Lupe.
P.D: Junto con las fotos adjuntas os añadimos a continuación un par de links de vídeos que hemos subido a Youtube, así los veis en plena acción.

- Le pondremos Honey.
- Honey?
Todo empezó hace mucho tiempo, era una niña, que no sabía que existían los galgos, pero un día paseando con mi padre nos cruzamos a uno, como siempre a mi padre se le iluminó la mirada, le encantan, los adora. Me explicó que era un galgo y me contó cosas sobre ellos, y desde ese instante los empecé a adorar tanto como él. Nunca tuvimos ninguno, pero siempre pensábamos en adoptar, pero por una cosa u otra (mi madre no quería perros grandes en casa y ya teníamos una perrita jejeje) nunca adoptábamos, y cuando veíamos uno hablábamos de lo maravilloso que sería...
Hace un año, mi novio, Hernán, me regaló un pinscher, un dulcecito de un mes y medio. Ese dulce empezó a ponerse amargo, ha hecho de todo lo imaginable y aún más. Aunque debo reconocer que estoy enamoradísima de mi pequeño, Leyton. Es muy malo cuando quiere, pero cuando se acerca pidiendo mimitos, es lo más bonito del mundo. Nos estaba destrozando el piso, pensamos que si le dábamos compañía todo sería mejor...
- Adoptaremos a un perrito, y así el Leyon no estará tan solo.
Volvió a mi cabeza... quiero un GALGO, pero lo dejé pasar, pensé... es un piso muy pequeño. Fuimos a la protectora y estuvimos allí un buen rato, y entre toda la multitud, salió la señal que yo estaba esperando para elegir perrito, un galgo, hembra de color negro, destacaba entre tanto perrito pequeño (no recuerdo porque no era adecuada para nosotros). Nos fuimos de allí, queríamos ir con Leyton, no hablé del tema.
La cabeza me daba vueltas y empecé a mirar en la web de Galgos 112, me acordé de Marta, trabaja conmigo, pensé, ella tiene dos, puede ayudarme... pero como se lo digo a Hernán? entonces él miro mi pantalla y dijo un... "Lo sabía", y me sonrió y siguió a lo suyo. yo le dije que solo miraba... a los 5 minutos me dijo "déjame que los vea". Empezamos a mirar, llamamos a Marta (a la cual jamás tendremos suficientes palabras de agradecimiento ) y nos vino a hacer la entrevista, queríamos alguna perrita tranquila, de tamaño pequeño, pero sobretodo tranquila, queríamos compensar el nerviosismo de Leyton. Tras un caso fallido nos habló de Honey (antes Barbie), nos dijo que estaba en Valencia, tendríamos que esperar unos dias....
- Quieres ir a Valencia?
Os podéis imaginar mi respuesta, así que hablé con Marta, y ella me lo movió todo para que así fuera. y allí fuimos..
Honey, que acertado ponerle un nombre tan dulce, porque mi princesa es tan dulce como la miel. Fue amor a primera vista, y creo que fue mutuo, a la hora de estar en casa conseguí que se tumbara en su cama, tumbándome yo en ella, ya buscaba nuestro cariño, ya nos había adoptado como su familia. Porque no somos nosotros quien adoptamos a Honey, fue ella quien lo hizo con nosotros. Todos, los tres, la queremos tanto, que seríamos incapaces de estar sin ella, nos ha aportado tanto, tantísimo en tan poco tiempo... Nos gusta todo de ella, me encanta verla como juega con otros perros, como se tumba y te enseña la barriguita, como te levanta las patitas y se las pasa por la cara contenta, o como viene a despertarte cuando quiere dormir contigo, cosa que es muy a menudo jajaja. En definitiva, un sol.
- Que guapa es!!! quién es???
- Es mía papa, voy mañana a buscarla.
Quisiera acabar con el principio... con mi padre, el cual se le puso otra cara cuando le enseñé la foto. Su cara fue de película, le salía la felicidad por todas partes, y a mi madre... mi madre que no quería perros grandes es a la que más se le cae la baba...
Gracias a vosotros, he podido darle esta alegría a mi padre, Gracias a todo el equipo de Galgos 112.
Sobretodo quería darle las gracias a Marta, que siempre está cuando la necesito, que no tarda nunca en responder mis miles de preguntas, que se interesa tanto por mis niños.
Y a María, de la casa de acogida, gracias por el amor que le tienes a Honey.
Hernán, Leyton, y Carla
Adoptantes de Honey

Bueno, lo mío con los galgos viene de hace mucho tiempo, exactamente de mis tiempos de estudiante en Londres. Unos amigos tenían una galga que habían encontrado en la calle, se llamaba Lady, era atigrada, alta, bastante pachona. Durante muchos años por la casa pasó mucha gente que se hizo cargo de ella y Lady siempre permaneció allí. Ése fue realmente el momento en que me empecé a interesar por ellos. Durante todos estos años (casi 10) siempre he tanteado adoptar un galgo, pero por alguna razón al final no lo he hecho.
Después de volver a España y tener mi propia casa fue cuando empecé a pensar de nuevo en la adopción. Se lo había comentado varias veces a mi madre, pero ella era reticente y la respuesta siempre era “no”, que ella no se iba a hacer cargo del perro si yo me iba de vacaciones o tenía que hacer cosas, algo que no había pensado nunca, donde voy yo viene el perro también. Sabía que los galgos eran utilizados para carreras y caza, pero realmente desconocía totalmente las atrocidades que la gente comete hasta que me interesé otra vez en la adopción y busqué información en internet, creo que eso fue lo que me empujó definitivamente a hacerlo.
Contacté con varias Asociaciones y después de algunos interrogatorios telefónicos, ninguna de ellas se volvió a poner en contacto conmigo, la verdad no me gustó mucho, aunque ellos piensen que no reúnes las cualidades para adoptar un perro, por lo menos te lo podrían comunicar. Volví a insistir en mi empeño y contacte con Galgos 112, ellos me escribieron y me pusieron en contacto con Maria José, a la cual quiero agradecer todo el tema de la adopción y que confiara en mí. Me hizo la visita de rigor y por si todavía tenía alguna duda en cuanto a la adopción, su galga Yanis la despejó por completo. Una semana más tarde María José me llamó y me dijo que tenía una galguita negra que habían encontrado hacia poco tiempo y que se adaptaba a mí a la perfección, su nombre era Jazz. Dos semanas más tarde después de recuperarse de la castración Jazz estaba en casa.
Jazz es súper cariñosa, la reina del parque, cada día cuando vamos no puede volver a casa sin ir a ver a toda la gente conocida a que le de su ración de mimos, todo el mundo la conoce ya como la galga amorosa. Es muy juguetona y no es muy asustadiza con otros perros o las personas. Verla correr con otros perros es una auténtica delicia, con su gran amiga Tami (una podenca pequeñita) se pasan el día corriendo, jugando, dándose mordisquitos de auténtico amor y yo tan contento de verla disfrutar. Jazz es bastante atenta y obediente. El otro día la llevé por primera vez a la montaña a ver la nieve y corría como una loca por todos los sitios, dando brincos y pasando en grande. Es muy graciosa y simplemente con ver las caritas que pone es capaz de sacarme una sonrisa. Me hace unos recibimientos cuando llego a casa que muchas veces la tengo que decir que pare debido a la fiesta que organiza ella sola. A mi madre que era reticente a tener animales y siempre que le comentaba que iba a adoptar uno, me decía que no se ocuparía de él si yo tenía que salir, se la camelo en cuestión de 30 minutos y cada día que pasamos por su casa se deshace en cariños con ella, constantemente me dice que si alguna vez tengo que salir que se la queda sin problema. El resto de la familia vive repartida por España y todavía no han tenido la oportunidad de conocerla pero seguramente con ellos tenga el mismo poder de convicción.
Simplemente decirle a toda la gente que esta indecisa con poner un galgo en su vida, ir a por ello, no os vais a arrepentir!!!!!!
Beni
Adoptante de Jazz
Tuve que hacerlo, lo siento, pero no me quedó otra. No pude elegir, realmente me necesitaba. Sí, me necesitaba. Así que lo hice. Fue difícil, pero lo cierto es que no, no me arrepiento. Sí, lo volvería a hacer, ahora mismo incluso, pese a estar agotada. Cuesta tanto trabajo empequeñecer, porque, claro, imagínate, toda la vida dando el estirón para un día cualquiera, así por las buenas, volverte diminuto, casi invisible, del tamaño de cualquier cosa cuando se pierde, que se vuelve mil veces más pequeña de lo normal, aunque sea gigante. Es más, estoy segura de que nadie encontraría un avión perdido entre los cojines del puñetero sofá.
En fin, el caso es que lo hice y no me arrepiento. Y que aún tengo agujetas por todo el cuerpo, (sobre todo en las ingles y en el cuello). Pero bueno, ya está hecho. Y creo que con mi acto-impacto he removido quizá un poco los destinos, por no decir el paso continuo del calendario.
Pero será mejor que empiece por el principio, me suele pasar, eso de no empezar por el principio, la gente me dice que nunca empiezo por el puñetero principio, pero qué quieren que les diga, a veces es difícil saber dónde está el inicio y donde está final. Es tan relativo, que a veces me ha pasado que confundo incluso las propias calles. Qué lío, el que inventó el inicio y el final de las cosas o no contaba historias nunca o vivía en un pueblo muy pequeño.
Estaba durmiendo a mi lado, todas las noches lo hace, dormir a mi lado y todo eso. Se abraza como si fuera mi amante, y cierra los ojos enseguida, no le molesta mi manía de leer más de un capítulo antes de apagar la luz. Nunca se queja, porque cierra los ojos y me abraza y se duerme enseguida. Estaba durmiendo, estiradita a mi lado, con la cara en la almohada y sus largas patas encima de mí. No se está quieta. Se mueve y se retuerce, crea posturas imposibles. Posturas que un humano no es capaz de hacer, ni siquiera un humano flexible que hace taichí o yoga o cualquier cosa de esas. Y venga a moverse, y venga a retorcerse. A mí me hace gracia, pero me preocupa que luego le den agujetas. A cualquier humano le daría agujetas, pero a ella no.
Cuando acabo de leer, un capítulo o dos (nunca llego a tres). Apago la luz, cierro los ojos y dejo que su corazón de galgo choque contra mi pecho. Y los latidos no compaginan y a veces me asusta perder el ritmo, así que respiro y me acoplo a su tranquilidad. Ya no se mueve. Yo tampoco. Y es entonces cuando ocurre. Que sueña. Pero no sueños de galgo, de esos de correr mucho y hacer posturas raras y no tener nunca agujetas. Sueña sueños de humanos. ¿por qué lo sé? Porque el corazón de galgo deja de latir despacio y coge ritmo de humano. Lo que no sé es lo que sueña. Aunque me lo puedo imaginar porque duerme conmigo y porque tiene la piel llena de heridas. Qué despistada, aún no la he presentado, antes que su nombre he hablado de su manía de retorcerse. Se llama Kika, y tiene pesadillas de humanos. De humanos sin sueños ni nada.
Por eso lo hice. Y por eso no me arrepiento. Me metí en sus sueños y acabé con los monstruos, los fantasmas y todo eso. Claro que me costó, ya he dicho que no es fácil empequeñecer. Pero lo hice y no me arrepiento. Entré por el largo túnel de su hocico, qué larga es la nariz de los galgos! Y llegué a tientas. Os contaré, desde mi principio, que vi y qué ocurrió.
Era un mar seco, mar de arena. Pero no un desierto. Era más parecido a un mar, de arena. Se extendía hasta el infinito (no tiene fin el interior de un perro). Y corría mucho viento. No sé de donde saldría. Empecé a andar, el suelo era blando pero tenía grietas. Grietas que eran heridas de arena y de cristal. Me recordó a la piel de mi amante dormida. No sé cuánto anduve (allí el tiempo se cuenta en pasos). Grité, quería saber si alguien me respondía: no respondió nadie. Pero mi voz sonó a fusil, disparo parecido a un rapapapá. Qué miedo me dio. Me di cuenta entonces de que no tenía nada que pudiera usar como arma en caso de que aparecieran los malos. Menos mal que tenía mi voz, usaría palabras como bombas, se volverían duras como esqueletos olvidados.
De repente el mar de arena empezó a temblar. Debe de estar moviéndose, pensé. Y me caí al suelo y me agarré a las grietas. Espero no hacerle daño. Y el viento sopló con fuerza y dejé de ver el vasto horizonte de mar sin nada más que arena, pero sin desierto. A lo mejor le ha asustado mi rapapapá. Lo siento. Pensé. Y no veía a nadie por allí. ¿Será esta nada lo que le da miedo? Y pensé declararle la guerra al silencio. Decoraré con flores todos los rincones de este mar sin esquinas, dibujaré árboles, incluso peces. Nada de gatos, que sé que no te gustan. Pintaré cojines, cielos y amaneceres. No sé, todo lo que quieras. Pero deja de temblar.
Conseguí ponerme en pie, tenía arena hasta en las orejas. Qué sucio está esto. Fue entonces cuando vi, a lo lejos, figuras pretéritas, lejanas, muy borrosas. Empecé a andar hacia allí, decidida a disparar mi voz a la mínima. Aunque sabía de sobra que soy tan miedica que sería incapaz de matar a nadie, ni siquiera con insultos (aún menos con insultos). Cuando me acerqué distinguí molinos. ¡Vaya monstruos! Molinos como los del Quijote. Qué tontería, le explicaré que solo son molinos, que no tiene por qué tener miedo a los molinos. Le explicaré quien era Don Quijote y su Pancho y la autoproclamaré Dulcinea de hocico largo y posturas imposibles. Pero el viento, que soplaba más y más fuerte, empezó a mover las aspas de los molinos. Y sí, empezó de nuevo el suelo a temblar. Era una tormenta sin olas en alta mar. Vi a los monstruos. Y me deprimió mucho ver su cuerpo de hombre y su mano de hierro y su voz muda. Venían hacia mí, pero no corrían como corren los galgos así que pensé en huir. Sí, ya he dicho que soy miedica. Pero me acordé de mi voz de pistola. Tenía palabras cargadas y el viento a mi favor. Le pienso romper los tímpanos y el corazón. Mientras, el hombre sin voz ni sueños venía a por mí. Bajo sus pies más y más grietas, pasos áridos, heridas de garrote, de sonrisa, traje y camisa.
Grite. No me preguntéis el qué. No importa. Lancé toda la fuerza de mi voz, y en ellas latidos jondos, princesas enfermas de pesadillas, historias para no dormir, muros de hombres sin dignidad legítima. Lancé mi voz de leche, de agua que riega desiertos, de lluvia que llueve y da de beber. Grité y el molino cambió la dirección de su movimiento.
FIN
Marina
Adoptante de Kika y letrista de Alter Ego

Soy Gertrudis, la galga feliz. Soy una galga afortunada. Tengo una familia que hace dos años que cuida de mi.
Vine volando de Sevilla a Catalunya, aterricé en la mejor casa del mundo. Aunque vine volando yo, fueron ellos los que me cayeron del cielo. Me siento afortunada por ser querida, porque tengo abriguitos, besitos diariamente y una cama.
Muchos pensarán que por no haber sufrido antes de aterrizar en mi hogar, no sé apreciar las cosas, pero no es así. Yo también tengo miedo a los petardos, a los gritos y a los ruidos fuertes, a algunos perros y a algunas personas. Hay situaciones que me asustan, las tormetas no me gustan y me aterra quedarme sola en un sitio desconocido y aunque no me hayan pegado nunca, tengo estos miedos y agradadezco siempre una mirada tranquilizadora o una caricia. Lo que aprendes a apreciar es el amor y eso sea como hayas vivido antes, todos lo apreciamos.
Pero tanto yo como cualquier otro galgo, tenemos una cosa en común; nos han adoptado y por eso somos felices. Y dariamente os damos las gracias por escogernos y también no olvidamos a las personas que nos cuidaron hasta encontrar una casa, las que viajaron para llevarnos con nuestras familiars y las que hacen que el mundo pueda ser un poquito mejor para nosotros.
Pero ahora me toca a mi decir lo contenta que estoy en casa! Con mis hermanas Nina y Marieta, que son unas gatitas muy majas, aunque me ignoren siempre o me peguen constantemente, las quiero, porque soy muy pesada y aun así no se enfadan conmigo (no mucho) y los papis, por escogerme sin conocerme y sacrificar sus muebles, por dedicarme los días de fiesta y dejarme dormir hasta mediodía en su cama. Para llevarme de vacaciones con ellos y hacerme comida buena cuando me aburre el pienso, por curarme las heridas, por llevarme de excursión a sitios que pueda correr sin hacerme daño y por aguantarme todos los días, ya que puedo ser muy pesada cuando me lo propongo.
Ellos no saben que cuando me quedo sola en casa lloro y pienso en cuando volverán y por eso, cuando vuelven los recibo siempre con un juguete en la boca y desbordada de alegría.
Llevo dos años aquí y de aquí no me van a mover! Porque lo mejor que hay es tener una familia para poder darles amor, besitos, sustos y golpes de cola!

Gertrudis, la galga feliz
Ares este precioso galgo grande, blanco con manchas, con cara de bonachón entró definitivamente en nuestras vidas el pasado mes de octubre, digo definitivamente porque estaba en nuestro pensamiento hacía ya tiempo casi desde que se rescató. Nosotros ya teníamos adoptada a una galga Nina que vino de Zaragoza hace ya año y medio, al poco tiempo de tener a Nina nos comentaron que en el mismo sitio habían encontrado un galgo muy parecido físicamente a ella, que parecían hermanos. Desde que supimos de su existencia velábamos por él desde la distancia, preguntando a su rescatadora (la misma que recogió a Nina) como evolucionaba y como estaba . En un par de ocasiones estuvimos cerca de conseguirle una familia y a última hora siempre se frustraban las adopciones, y el pobre continuaba en la guardería de una perrera de Zaragoza bien cuidado por su rescatadora pero sin familia. Nosotros estamos en un piso y ya teníamos el cupo de animales completo, dos perras y una gata, pero siempre estábamos pendientes de él, al frustrarse la ultima adopción es cuando decidimos que lo adoptábamos nosotros, que no queríamos que pasara otro invierno con frío, y sin el calor de una familia que lo quisiera, así que como el anuncio donde caben dos caben tres en nuestro caso donde caben tres caben cuatro, y el día 29 de octubre nos fuimos a recogerlo a Zaragoza. Ares es un galgo equilibrado, tranquilo, cariñoso no se cansa nunca de pedir mimos y caricias, esta siempre pendiente de su familia, con Nina y Lia sus dos hermanas es protector y cómplice en sus juegos , se ha integrado muy bien y ahora es un galgo feliz .Nuestra decisión de adoptarlo nos ha hecho felices a ambos a él por tener una familia que lo adora y a nosotros porque ver a nuestros amigos felices durmiendo tranquilos y sin miedo es una satisfacción enorme, haremos todo lo posible para que olviden sus malas experiencias anteriores y tengan la vida que siempre debieron tener. Nuestros cuadrúpedos son parte de nuestra vida y compartiremos con ellos lo que esta nos depare.
Nuestro agradecimiento a Inma que fue la que rescató y cuidó a estos dos hermanos que siempre está en primera línea y se deja la piel en cada rescate, a Mari que ayuda con acogidas y a toda la familia que compone Galgos 112 que intentamos dar a estos maravillosos animales segundas oportunidades y que tengan la dignidad que les corresponde.

Lluís y Maria Rosa
Adoptantes de Ares y Nina
Nuk, el primer “Masqueperro” de mi vida. Mi fiel compañero, dulce, alegre, guapo. Abrazarle es como abrazar a un osito de peluche blandito y tierno. De mis tres compañeros es el que más apegado está a mí, siempre a mi lado este donde esté. Cuando le conocí era un manojito de huesos, nervios y pelo, recién llegado de Sevilla donde fue rescatado de la calle cuando unos niños le tiraban piedras y él, muerto de miedo, se refugiaba debajo de los coches. Nos conocimos en la sala de espera del veterinario y nada más verme se apoyó en mí y se quedó tranquilo.
En ese mismo instante, simplemente sentí que debía adoptarlo, y desde hace ya un año y medio compartimos nuestras vidas. Yo que por aquel entonces me pasaba las horas en que no estaba trabajando encerrada en casa sin sentir tener una motivación para salir a la calle encontré en Nuk la “obligación” perfecta para romper mi aislamiento y aquí empezó mi aventura canina, ya que ahora en casa hay tres perros y también dos gatas. En nuestros paseos diarios empecé a descubrir el placer de pasear por la maravillosa devesa que estaba a cinco minutos de mi casa, empecé a descubrir el placer de verle correr y jugar feliz junto a otros perros y empecé a conocer gente y a hacer nuevos amigos. Un mundo nuevo se abrió para los dos, y nuestras vidas empezaron a mejorar y a llenarse de experiencias positivas. Fue entonces cuando vi por primera vez a un galgo, Nina, la galga de unos compañeros vuestros. Me quedé prendada de su belleza, me fascinaba verla correr, su elegancia natural… y un día su humana, Rosa, me dijo que había una podenquita en adopción que seria una compañera perfecta para nosotros y entré por primera vez en la Web de Galgos 112. Ese día descubrí la triste realidad de estos preciosos animales, y sentí autentica vergüenza de pertenecer a la misma raza de humanos capaces de tanta crueldad y pensé que tenia que por lo menos ayudar a uno de estos perros a tener una vida mejor, y llegó nuestra pequeña Boni.
Boni la podenquita, el pequeño terremoto, lista, revoltosa, independiente, simpática con todo el mundo, compañera inseparable de juegos de Nuk desde el primer instante en que se vieron. Lo único que sé de ella es que la rescataron de debajo la lluvia el 26 de Diciembre del 2009. Llegó a nuestras vidas en Febrero, Que puedo decir, si ya había alegría en casa con ella se multiplicó por cien. Las primeras semanas se las pasaron jugando a todas horas, como si nunca antes lo hubiesen hecho, y seguramente algo de cierto hay en ello. Seguramente su vida debió de ser triste y solitaria hasta que por fin una mano amiga salió a su encuentro. Mi pequeña Boni tuvo problemas de ansiedad por separación, descubrí que tenia afición por excavar las paredes…..me costó cuatro meses conseguir que hiciera sus necesidades fuera y dejara de buscar tesoros en la pared. Con esta experiencia aprendí a tener paciencia, algo escaso en mí, aprendí con la ayuda de los consejos de los compañeros de Galgos 112 como tratar su ansiedad, y de paso aprendí a reparar las paredes y al final todo el trabajo y la paciencia dieron su fruto y mi niña encontró su paz en su nuevo hogar. Si algo he hecho durante todo este tiempo junto a ellos a sido “aprender” y no me avergüenza decir que gracias a ellos creo que cada día soy mejor “humana” porque lo que ellos te transmiten y te dan me ha ayudado a ser feliz y a encontrar mi paz en mi hogar.
Después de un tiempo me cambié a una casa mucho más grande que la que tenía y entonces empezó a rondarme la idea de que tenia que adoptar a un galgo, no dejaba de visitar la Web y de ver a todas esas preciosas almas esperando un hogar... meses pasé dando vueltas y vueltas al tema porque si dos ya dan trabajo y son una responsabilidad, tres... Y al final venció el corazón y adopté a Nil.
Nil, un bellezón, grande, noble, con una candidez en su mirada que me desmonta. Es todo lo que había escuchado decir de los galgos y mucho más. No hace ni dos meses que está en casa y estoy enganchada a su alma sensible. Les quiero a todos muchísimo, pero es cierto que cada uno a su manera es especial, y él lo es mucho. Por suerte para él no tiene miedos, es muy sociable con todas las personas y animales que nos encontramos, incluso con mis gatas a las que ve como un juguete aunque las respeta y las trata con delicadeza.
Nil es un perro muy grande, con un físico espectacular, elegante donde los hay, verlo correr es una gozada y verlo disfrutar corriendo aun más. Se ha convertido en fiel compañero de juegos de Boni, se divierte preparándole emboscadas para “cazarla”, y a ella le encanta dejarse “cazar”. Es divertido ver a uno tan grande y la otra tan pequeña corriendo juntos y jugando, y de vez en cuando Nuk se une a la fiesta y corren y se revuelcan por la tierra…..son una manada feliz y en esos momentos, contemplando sus juegos y su alegría me olvido de todas mis preocupaciones y me siento bien y les envidio, porque me gustaría poder convertirme en perro para jugar con ellos y correr libre.
Por eso son “Los tres Masqueperros”, porque son más, mucho más que perros. Son mis niños, mis compañeros, mis amigos, mi familia, y de paso la vuestra. Ellos son el resultado de vuestra lucha diaria, de vuestros esfuerzos y sufrimientos. Me siento orgullosa de saber que no todos los humanos son iguales, me siento orgullosa de saber que formo parte de algo bueno. Solo puedo decir GRACIAS.
Nuria
Adoptante de Nuk. Boni y Nil

- Que te parece si adoptamos un galgo?
- Un ¿qué?
No os lo voy a negar, la primera vez que mi mujer me hizo esa pregunta utilicé la primera de las tácticas básicas de mi manual: el despiste.
- ¿Me estás oyendo?
- Perdona es que tengo que acabar de escribir unos correos…
Falso, lo que intentaba era ganar tiempo a toda costa. No obstante, todo fue inútil. Una sugerencia, cuando a tu pareja se le meta algo así en la cabeza... relájate y disfruta, de lo contrario estás perdido. Pues eso hice yo, relajarme e intentar disfrutar. Lo que no sabía era que el destino me tenía reservada una dulce venganza.
Pero antes de llegar a eso, permitidme que os explique otra anécdota. La primera perra que tuvimos era una pastor alemán. En ese caso fui yo quien se encaprichó de ella. Mi mujer no la quería pero yo, siguiendo esa estrategia de manual que tan poco éxito acostumbra a darme, le dije que le tocaba a ella ponerle el nombre. Y va mi mujer y la llama... Iva. Sí, ¡como el impuesto!. Ahí empezó la guerra. La siguiente perra que entró en casa fue una podenca ibicenca que mi mujer recogió abandonada en un polígono industrial. Lo bueno era que ahora me tocaba a mí el adjudicarle una “denominación”.
- ¡¡¡¡¡¡¡¿Orejas?!!!!!!!
_ Sí, que pasa.
Ah, que a gusto se queda uno. Pero lo mejor era que a la galga que ahora quería adoptar mi mujer también me tocaba a mi bautizarla.
- En la protectora de Palencia de donde viene la llaman “Aileen”, ¿verdad que es superchulo?
_ ¿Ah, sí?, pues esta se llamará ¡¡¡¡¡Patas!!!! (oh!!, que gustazo)
Pero lo que en ese momento no sabía era que el destino me tenía reservada otra sorpresa aún más placentera, así que, a lo que íbamos. Finalmente decidimos que adoptaríamos a “Patas” después de Navidades porque yo quería hacer algún viajecito aprovechando las fiestas navideñas y con otra perra eso era mucho más complicado. Pero mi mujer contraatacó:
- Imagínate, en Palencia, ¡con el frío que debe hacer... !
Ya os hacéis una idea de como sigue la historia. “Patas” estaba en casa antes de Nochebuena. Pero ahí vino lo mejor. Vamos a recogerla con unos amigos de Galgos 112 y mi mujer iba toda entusiasmada por acariciarla y todo eso (creo que no había pegado ojo en toda la noche de la emoción). Sin embargo, fue justo abrir la puerta de la jaula donde la transportaban, que Patas aparece con un abriguito fuxia y un lacito, como si fuera una caja de bombones, da una lenta mirada a su alrededor, me ve, y se viene para mi derechita e ignorando a todo bicho viviente (mi mujer incluida) que había en aquel momento esperando su ansiada presencia. ¡Amor a primera vista! Lo que yo os diga. Mi mujer se quedó de piedra, ella venga a llamarla pero Patas ya no se despegó de mi... y así hasta ahora.
"“Con todo nuestro cariño a Cristina y su hermana de Amigos de Milord en Palencia por el trabajo tan importante y poco valorado que hacen. Gracias también a nuestros amigos de Galgos 112 por exactamente lo mismo, y en general, mi admiración personal y respeto a todos los que os dedicáis a tratar de que los animales sean más respetados. Gente como vosotros lográis que muchos no perdamos del todo la confianza en el ser humano.”
Andrés y Concha
Adoptantes de Patas

Esta mañana ha llegado Otto a Galgos 112 Valencia. Un cachorro de galgo color naranjita sacado de una perrera de Madrid gracias a Susana y Pura.
Esther, una joven de 28 años, es su futura adoptante. Esther tenía una amiga inseparable llamada Marta. Eran como hermanas. Se querían tanto que se prometieron no pasar ninguna Nochevieja separadas!
Marta era veterinaria, y siempre decía que cuando se reencarnara lo haría en galgo. Marta adoraba a los galgos, tanto como Esther.
Desgraciadamente, el 31 de Enero Marta falleció inesperadamente. Desde entonces, la vida de Esther no ha sido lo mismo. Es por esto que Esther decidió hace unas semanas ponerse en contacto con Galgos 112, para adoptar un galgo.
Hoy, 31 de diciembre, Nochevieja, Otto ha llegado a Valencia, y esta mañana nos hemos juntado todos en Salut Animal, veterinaria que colabora con Galgos 112. María (delegada de Galgos 112 en Valencia), Esther (futura mamá galguil), su hermana, su cuñado, el futuro hermano de Otto, Otto recién llegado y yo. Casualmente, la veterinaria que nos ha atendido también se llama Marta!!!!
Me hubiera gustado que todos hubierais vivido y compartido la felicidad con que Esther ha recibido a Otto, se lo ha comido a besos y abrazos como si fuera su querida amiga Marta. Como os podréis imaginar, lágrimas no han faltado. Pero lágrimas de felicidad. Ha sido muy emotivo. Estaba contentísima con su nuevo compañero de viaje! Y Otto ha respondido de maravilla, encantado de la vida con su nueva familia.
En fin... Que hoy es un día muy feliz para Esther y muy feliz para Otto. Efectivamente, Marta no la iba a dejar sola ninguna Nochevieja!
Que historias más maravillosas puedes llegar a vivir compartiendo tu vida con los galgos…
Feliz año nuevo Galgos 112.
Arantxa - Galgos 112 Valencia
Publicado originalmente en El Sudoku de Celfa el 31 de diciembre de 2010.

Esta es una historia como muchas otras de galgos....solo que ésta es la nuestra. Dentro de poco hará un año que Dante entró en nuestras vidas; se sumó a nuestra pequeña familia. Hoy ninguno de los tres nos imaginamos la vida sin él. Sus ojos siempre están por debajo de los tuyos pero su corazón camina paralelo al nuestro,su serenidad y su amor se aferran a tus manos y su manera de obedecer cuando le mandas algo es pura aceptación de saber que somos su familia .
A Dante le dimos un hogar,le salvamos de no se sabe qué, pero él también nos ha dado un montón de maravillas. Siempre le he tenido a mi lado en los momentos duros de la quimioterapia durante este año y me ha obligado a moverme tirando de la manta con la que me tapaba en el sofá, dándome mordisquitos en los pies diciéndome: "mami levanta que te va a venir bien el paseo"
Mi galgo es todo un caballero, es muy serio pero se le sale el amor por los ojitos, como a tantos otros.... que todavía no han encontrado un hogar. Estas son sus primeras Navidades con nosotros y ya ha tenido regalitos de juguetes nuevos. Contactar con Galgos 112 ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida y nunca os estaré lo suficientemente agradecida de que Dante viniese a nuestra casa, él y yo ya nos entendemos con la mirada y siempre busca refugio en su mami . ¡Feliz Navidad! y que en el año 2011 haya muchos más, que como Dante, encuentren una familia.
Gracias infinitas a todos.
Gema
Adoptante de Dante
Hemos recibido un correo de los papis de Tess (antes Silvia) que fue adoptada hace unos tres meses por Marnix y Jose que viven en un granja holandesa donde tienen vacas y caballos. Traducido del holandés:

La otra noche, a las cinco de la madrugada Tess empezó a ladrar. Abrimos y empezó a perseguir unos ladrones que estaban robando material y maquinaria de jardín.
En la persecución uno de los ladrones cayó en el estercolero, salió del estercolero y cayó al embalse y seguidamente chocó con la valla de pastor eléctrico, así que le dio un buen calambre. ¡Calambrazo, mojado y lleno de mierda!
Escuchar y ver a Tess defender la casa era espectacular. Los ladrones no se llevaron nada y no creemos que vuelvan nunca más.
Marnix y Jose
Adoptantes de Tess

Hola, esta es una historia más de galgos, y de como los galgos cambian a las personas.
Este invierno pasado tuve un accidente laboral, recibí una descarga y me abrasé la mano. Estuve un mes de baja y llegué a medio recuperar físicamente, y muy tocada al nivel psicológico, porque había estado a punto de morir, y habían decidido que por mi culpa, y tenía depresión, insomnio y ansiedad.
Cuando llegué, había aparecido por la obra un perro, un galgo. Es la primera vez que veía un perro de esta raza al natural, una cosita flaca, color natilla, con una patita rota, mucho frío y mucho miedo, que refugiaba debajo de los grupos electrógenos y se acostaba en las mantas de lana de roca (para el que no lo sepa, pican un barbaridad) y tenía toda la pancita en irritada.
A base de paciencia, darle de comer y tratarlo bien, empezó a pedirle caricias a todo el que se le acercaba, y se venía conmigo a darle una vuelta a la obra a mi lado, como si fuera de la correa. También veía la cara de desesperación que se le ponía cuando nos íbamos y lo dejábamos allí...
Me enteré que iban a llamar a la perrera porque podía provocar un accidente de tráfico, y empecé a escribir a todas las protectoras. Ahora sé lo desbordados que estais todos, pero entonces me desesperé al ver que nadie me contestaba (Vosotros me contestasteis después, muchas gracias Marité, parece que estés en mil sitios a la vez). Llegó el día que se echó a morir; No quería comida, no quería agua, hacía dos grados de temperatura ese día y estaba tumbado a la sombra, teniendo el sol a dos metros... lo monté en la furgoneta y me lo llevé a casa, y lo dejé en el sofá con una manta, un barreño con agua y un montón de comida.
Ese fue el día que mi vida cambió.
Yo nunca he tenido perro porque mi madre me tenia enseñada que si los perros no se pueden cuidar debidamente no se deben tener (cosa que se podrían aplicar más de uno en este país), que los perros enferman de soledad, si pasan mucho tiempo solos, así que Proti fue el primer perro de mi vida, un perro con ataques de pánico, ansiedad por separación, que no soportaba estar solo..... Nunca pensé que fuese culpa de mi pobre amigo, siempre tuve claro que era mi culpa porque yo tenía toda la buena intención del mundo, pero muy pocos conocimientos útiles de como cuidar a un perro traumatizado y volví a ponerme en contacto con la gente que sabe del tema, Galgos 112 y refugio Kimba para buscarle una familia que supiera como cuidarlo.
A los pocos días empecé a ver cambios.
El mismo día que lo recogí, cuando lo saqué por la noche, de repente se irguió y sacó un porte que no podías adivinar que tuviera.
A los dos días, me tentaba para jugar como si fuese otro cachorro.
A las dos semanas, ya no era amarillo, era canelo.
A menos de un mes, era el protagonista del barrio, saludaba a todo el mundo y todo el mundo le conocía y le quería. Me llevaba el bolso por las mañanas a la cama, como diciéndome "venga, vámonos a la calle", se hizo adicto a la calle y dueño del sofá. Intentó todos los días jugar con el gato de mi madre, y al final consiguió que fuese su amigo.... de siesta. Le encantaba la playa, y teníamos una pandilla para jugar. Al mes, descubrió que una pelota de tenis es una cosa maravillosa, y enamoró a mi madre, y a mi hermana, ¡Que tiene fobia a los perros!, me escondía los bollos de pan bajo las sábanas de mi cama (y luego la cama estaba perfectamente hecha). Paseábamos todas las tardes durante horas y luego nos dormíamos el CSI en el sofá, cada uno en su lado pero siempre tocándome con el morrito o con las manitas, suspirando de gusto. Aprendió que cuando le arropaba con su manta era como si le dijese "te quiero, mi chico", y por eso siempre se estaba destapando. Aprendió que le gustaba que le cepillasen y que le lavasen los dientes, y decidió que le divertía que le enseñase a sentarse, echarse, dar la pata, siempre y cuando le diese jamón (y yo lo ponía a hacer demostraciones a la gente, para que luego digan que los galgos son tontos). Habíamos llegado al acuerdo de que yo mandaba, pero porque me dejaba mandar.
Fue la época que más me he reído en mi vida. Es cierto, los perros no saben de etiquetas. Si hubiese estado tirada en la calle me hubiese querido lo mismo. Es maravilloso saber que para tu perro eres lo más bonito y lo más valioso del mundo, seas como seas. Pero además, con su tranquilidad, te transmite tranquilidad, con su alegría, alegría, con su dulzura dulzura. Te obligas a ser templada y serana para no alterarle, hasta que al final sale solo. Es tan feliz cuando está en la calle que te lo contagia y pasas horas y horas paseando. Te vuelves a reír a mandíbula batiente (quien no lo haría cuando abre la cama y se encuentra el trozo de pan, o se despierta y se encuentra un perro feliz con un bolso en la boca?), te relacionas con toda la gente que se para a decirte lo precioso que es tu perro, y era mucha gente, mi Proti tenía un club de fans, y cuando te das cuenta, has pasado de tener una de las épocas peores de tu vida, a estar viviendo una de las mejores. La galgoterapia es posible, yo doy testimonio de ello.
En enero superó por fin la ansiedad por separación, y desde entonces todo fue idílico, ese perro es la personificación de la alegría. Fui a mi veterinaria a decirle que le pusiese el chip, que me lo iba a quedar y me dijo que estaba ya adoptado, que se iba en marzo.
Casi me echo atrás y me lo quedo, pero me había comprometido con la protectora, y todos los tratamientos veterinarios me los habian dejado a coste de protectora. Además, seguía pensando lo que mi madre me enseñó, que los perros se merecen más dedicación.
Mi niño se fue el 4 de marzo, y ahora vive en Alemania con su familia de adopción, que tiene tres galgos más (el es mucho, más bonito), y caballos. Del matrimonio, el o ella trabaja en casa. Es muy feliz, y me alegro, pero lo echo mucho de menos.
Él me metió de lleno y sin anestesia en los problemas de los animales de este país, y de los galgos en general. Colaboro con una protectora, compro regalos baasgalgo, intento ayudar. Cuando llegue a mi nuevo traslado, me pondré en contacto con la protectora de la zona para hacer voluntariado.
El galguero que abandonó a mi Proti (y favor que le hizo), ha tomado la costumbre de abandonar a sus perros por aquí, porque de vez en cuando aparece un galgo sospechosamente parecido a mi niño por aquí. He intentado cogerlos, pero hasta ahora ha sido imposible. Ahora estoy intentándolo con el último, y espero si poder coger a este y me lo quedo, porque yo no quiero tener perro, es que lo necesito, necesito recuperar la alegría que perdí cuando mi niño se fue a Alemania.
Los galgos no son tontos, no son nerviosos, pueden vivir en un piso pequeño, no necesitan mucho ejercicio. La mayoría de los problemas de los galgos se los hemos causado las personas. Ayudándolos, te ayudas a ti misma, hacen mas por ti que tu por ellos.
Este relato va por mi Proti, al que echo de menos a diario.
Te quiero, mi chico
Dulce - mami de acogida de Proti

A Frida la encontraron sus ángeles salvadores en la provincia de Sevilla el día 3 de Septiembre del año pasado, en el monte; ahoracada "colgada tocando el piano", con 10 preciosos cachorros a sus pies. Desnutrida, seca, hambrienta, con una cantidad pensabamos que, inagotable de leche en sus llagadas y desgarradas tetas; con heridas; con la matriz llena de residuos de su parto ya semi-infectados y mucha, mucha tristeza y pena.
Llegó a casa el día 10 de ese mismo mes. Nuestra Frida trajo con ella muy escondida la felicidad envuelta en un paquetito con un gran lazo... como esos regalos que sólo deben abrirse en su tiempo y momento, y del que hace poco por fín, ya estamos gozando...
Durante todo este tiempo, mi niña ha tenido que superar dolores intensísimos, meses y meses de collarín ortopédico fabricado a medida para inmovilizarle la nuca-cabeza (que no el cuello) para arreglarle si ello era mínimamente posible la distensión que sufría por haber estado colgada...
A Frida no le hizo herida visible la cuerda con la que intentaron asesinarla..., simplemente le destrozó la nuca...; entre la nuca y la primera vértebra había mucha más distáncia que debiera de haber en condiciones normales. De ahí, un collarín fabricado artesanalmente con escayola, ...por que no existen collarines para inmovilizar cabezas de perros que han sobrevivido a un ahorcamiento...
Con el miedo que ella llevaba consigo, era un animal inmerso en su particular "burbuja de miedo-terror-pánico-dolor y caos emocional" y, se le sumaba la inmovilización de su cabecita y el intenso dolor que tenía que soportar y que agravaba mucho más su descuartizado estado emocional. Era terrible verla sufrir...
Frida... toda ella temblorosa y sumisa cuando la acariciabas a lo largo de su cuerpecito curvado por el miedo, nos volvió a asustar; debido a su actitud al acariciarla en el último tercio de su espalda nos hizo temer que tal vez también sufriese de alguna antigua lesión... Las radiografías salieron perfectas; ello nos llevó al convencimiento de que le habian pegado tanto que aunque su espalda estuviese perfectamente, reaccionaba con temblores por que sufre de una especie de terror a más dolor...
Hoy Frida está mucho mejor...: en estos momentos y desde hace un tiempo, estamos tratándola con homeopatía y parece que, después de peregrinar por muchos sitios y emplear unos recursos que bién hubiesen podido servir para ayudar a otros necesitados, hemos conseguido pequeños-gigantescos avances..
Frida empieza a entender que no todo ser de dos patas es peligro, horror y dolor para ella... Que más allá de la puerta de su casa no tiene por que sentir miedo y sensación de peligro; que existe el cariño y existe el amor incondicional; que sus hermanitas caninas la adoran, que yo la amo con locura...
Mi niña empieza a entender que cuando se sale a la calle, no es para trabajar cazando para conseguir tal vez un mendrugo de pan seco, oír grítos, amenazas y golpes dolorosos..., si no que cuando se sale a la calle, es para pasear, jugar, correr y ladrar y también que de vez en cuando -el que tiene mucha suerte y consigue tocarla- la acaricien con ternura. Su pelaje es de terciopelo...
Según su veterinaria homeópata, nos quedan meses de trabajo por delante...
Frida es un ser excepcional, con ganas de vivir y descubrir qué es ser feliz; tremendamente luchadora y con un profundo agradecimiento a los seres que ella sabe que la quieren...
Su mirada hoy, es nuestra felicidad y alegría.
Un etólogo creyó que podía ayudarnos a que Frida no sufriera tanto, pero pronto, al cabo de tres meses, se dió por vencido... era mucho lo que habia de sacar y enterrar..., tal vez penso, demasiado.
Quiero dar las gracias a las magníficas veterinarias que la atienden con gran profesionalidad, cariño y ternura desde el primer día, que la han estado visitando durante 6 meses cada 15 días, mirándola con lupa, controlando su evolución física y emocional, revisándole al microscopio su sangre en cada visita y realizándole hemogramas periódicos para controlar su evolución, aplicándole el tratamiento para la dirofilaria... (la del tipo que no se detecta en analíticas...) la que llevaba consigo... Inventándose y fabricando "aparatos-artilugios" ortopedicos, para recuperar su nuca... preócupandose siempre por ella, celebrando cada pequeño avance.
Gracias también a Esther de Galgos 112 y a Poté, por preocuparos, escucharme, aguantarme y ayudarnos. Esther, me ayudaste a que controláramos nosotras la situación, y no la situación a nosotras...
Gracias Frida por enseñarnos a todos lo que te conocemos y te queremos tantas y tantas cosas...
Pilar, Rita e India
El día 9 de mayo fuimos a recoger a Minie a Cabrils, aprovechando una pequeña fiesta dedicada a los perros donde Galgos 112 tenía un stand.
Nos encontramos con una galguita delgada (y eso que en 4 meses había aumentado ya 8 kg en casa de Lidia) y muy asustadiza, incapaz de apartarse del resto de los perros y de sus acogedores. En ese momento fuimos conscientes de lo mal que lo llegan a pasar estos pobres animales, y de que teníamos por delante unos meses de trabajo para conseguir recuperarla totalmente. Después de saludar a los amig@s galguist@s, nos propusimos afrontar el primer reto: separar a Minie de su familia de acogida y conseguir que se subiera a nuestro coche. Para la primera toma de contacto la llevamos a un parque de un pueblo cercano, Santa Susana. Allí conseguimos que se relajara y se fuera acostumbrando poco a poco a nosotros, aunque el miedo que llevaba encima le impedía actuar libremente.

Desde aquél día han pasado ya 3 semanas, y su cambio en este corto periodo de tiempo ha sido espectacular, con lo que se demuestra que se trata de una galga con una gran inteligencia y muchas ganas de vivir. Come sin problemas (bueno, con el problema de que siempre quiere más....), se ha adaptado a nosotros perfectamente y nos sigue por toda la casa, y pasea al menos 3 veces al día, aunque siempre cuesta trabajo volver a casa, ya que le encanta estar en la calle. Es una gran aficionada a hacer pequeñas carreras por el jardín de sus "abuelos", a venirnos a saludar cada vez que llegamos a casa y a pasarse largas horas en su cama, besuqueando a los pobres peluches. Lo único que nos queda ya es que se acostumbre poco a poco a tratar con más gente (familia, amigos, ...), de los cuales aún tiene bastante miedo. Supongo que costará algunos meses, pero viendo su rápida evolución no tenemos ninguna duda de que lo conseguirá.

Desde aquí quiere daros las gracias a todos por vuestra labor, de la misma forma que nosotros os queremos agradecer que nos hayáis ayudado a poner una galga tan buena en nuestras vidas.
Un saludo desde Reus, y ya sabéis que si os pasáis por aquí, Minie estará encantada de saludaros.
Enric
Adoptante de Minie