
Hace años conocí a unos galguitos, sus historias me emocionaron y lo mal que lo pasan estos perros me entristeció, pero sus miradas me enamoraron. Tuve claro que yo sería mamá de un galgo. Esperé tres ansiosos años hasta que pude adoptar.

Adopté a una cachorrita, vino de Sevilla y la fuí a buscar al aeropuerto. Cuando la vi, me emocioné, era muy pequeña con unas patas muy largas. La tuve en brazos todo el camino a casa. Nos mirábamos y era como si ya nos conociéramos. ¡Fue amor a primera vista! Una experiencia muy tierna, emocionante, bonita e irrepetible, pero sobretodo, de sadisfacción, por haber dado una segunda oportunidad.

De esto hace un año. Gertrudis ha crecido, sin traumas, sin miedos. Poco me pensaba que un galgo pudiera cambiar a una persona.
Son buenos por naturaleza y desprienden sensibilidad y ternura. Es por eso que ahora lucho con más ganas contra el maltrato y abandono animal.

Gertrudis, hace un año llegaste a casa, conociste a tu hermana Nina y Verona, una gata y un conejo también rescatados. Este es tu hogar y tu sofá, y yo tu amiga. Se que disfrutaremos muchos años más todos juntos!! (pero espero que dejes de romper cosas ya!!)

Elisenda
Adoptante de Gertrudis